Oct 09

VENECIA. QUE VER.

Posted by Javier Adn in Curiosidades

Venecia no se puede considerar como un destino tópico, sino más bien como un lugar mítico. Es como el Samarkanda Europeo

Venecia no se puede considerar como un destino tópico, sino más bien como un lugar mítico. Es como el Samarkanda Europeo. Yo estuve en Venecia hace unos diez años, y tanto me impresionó que tenia que volver y disfrutarla en su totalidad.
Venecia no es la plaza de San Marcos, el Gran Canal o Rialto, es mucho más que eso. La grandeza de esta ciudad son los miles de rincones, callejones, sotoportegos, puentes y edificios de decadente glamour, que le confieren un encanto que no tiene ninguna ciudad en el mundo. Las habrá más espectaculares, pero ninguna posé este hechizo que la hace inimitable y sobre todo inolvidable.


El viaje lo hicimos en Vueling. Yo que odio los aviones, no me hacia mucha gracia viajar en estas compañías low cost, pero bueno. De todas maneras el avión lo vi un poco viejo (y eso que no mire mucho, que ojos que no ven corazón que no sufre). Peor fue cuando despegó, los motores metían un ruido ensordecedor que no parecía normal. Yo, como siempre trato de sentarme adelante, miré al sobrecargo y como su cara no cambió de gesto, me quedé mas tranquilo. Que le voy a hacer, reconozco que soy un aviónfóbico, pero, si quiero viajar, tengo que superarlo.
De año en año me estoy dando cuenta que: o estoy creciendo o la distancia de los asientos en los aviones se está reduciendo. Debe ser lo segundo, porque yo ya hace tiempo que dejé de crecer, mas bien vamos menguando. A parte de la incomodidad de las piernas, es que en este tipo de aviones es imposible leer. Como ya tengo unos añitos, para poder leer tengo que alejar la revista o el periódico, y claro con tan poca distancia pues no puedo enfocar bien las letras. O meto el periódico en el vecino de al lado o me dedico a ver las fotos. Que mala es la vejez.
Otro consejo del avión, tratar de sentaros en la parte derecha, tanto en el aterrizaje como el despegue vais a poder ver Venecia perfectamente y es una vista maravillosa. Un buen aperitivo y despedida para vuestra estancia.
Lo primero que tenéis que hacer al salir del aeropuerto es acercaros al mostrador de Venice connected ( a la derecha de la puerta) y sacar un abono de trasporte para los días que estéis. Lo hay desde un día a una semana. Nosotros sacamos el de una semana , por que aunque íbamos a estar 6 días , nos salía mas barato así. De todas maneras es caro ( 50 euros por persona el semanal) . Pero sino tendréis que pagar 6.5 euros por trayecto cada vez que montéis (precios de finales del 2009) . Hay gente que dice que se monta sin pagar, pero no vale la pena el mal momento que se pasa si te piden el billete y no lo tienes (a parte de la multa). Además os vale para el autobús (el nº 5), que va desdé el aeropuerto hasta Venecia ( Piazza de Roma) en el gran canal. Aquí ya coger el vapporeto que os dejara más o menos cerca del hotel que tengáis reservado.
Yo os aconsejo reservar hotel en la misma Venecia, no ir a Lido o a Mestre. Estos últimos tienen alojamiento mas barato, pero vais a perder el encanto de estar en la misma ciudad, además del tiempo para ir y venir de la ciudad al hotel.
Lo mejor, uno cerca de de los canales principales, porque ir cargando con las maletas por esas callejuelas, y sube y baja puentes, es un coñazo. Además al principio os vais a perder, así lo mejor un buen plano de la zona del hotel (sacarlo de Google maps) para no andar ya perdido el primer día.
Nosotros nos alojamos en un Hotel pequeño ( lo llaman ahora BB) , pegado al gran canal y cerca de la parada de San Stae, llamado Ca San Giorgio. Nos encantó. Esta en la zona de Santa Croce .Tenía muy buenas referencias de Tripadvisor, y no nos defraudo. Habitaciones muy bien decoradas, el personal atentísimo (una de las dueñas, Camila, habla perfectamente español). De precio nos salió 160 e/día, con desayuno. Para lo que es Venecia no es caro y la relación calidad precio excelente. De todas maneras Venecia se merece un hotel con algo de encanto.
(foto abajo)
Primero enteraros de las líneas de los vaporetto para poder desplazaros mas rapidamente. La línea 1, por ejemplo, que recorre todo el gran canal, y ya solo ese viaje es un recorrido turístico en sí por lo magnifico que es . Por lo menos realizar uno de día y otro por la noche. La vista de todos los palacios es inolvidable.

El primer día después de aposentarnos en el hotel lo primero que hicimos fue hacer el recorrido por al gran canal hasta la estación de San Zacarias al lado del palacio ducal.
Tuvimos suerte porque había asientos en la proa y pudimos hacer todo el trayecto sentados y poder admirar tranquilamente y sin agobios todos los palacios que hay en esta parte del gran canal, que por cierto es la más suntuosa.
Toda esta zona de la plaza de San Marcos aunque es de lo mas monumental, pierde el encanto que tiene esta ciudad, porque hay tal amasijo de personas, que parece que estas en un concierto de Bruce Sprinting. Ya se que yo también soy una de esas personas, pero egoístamente me gustaría que no estuviera tan masificado.
Un consejo que me dieron y que luego no hice, es visitar a esta plaza al amanecer y al anochecer. Me dijeron que cambia radicalmente y sobre todo por la mañana, la luz que refleja la basílica y todo lo que la rodea, es espectacular. Pero lo de madrugar después de tanta paliza del día anterior, simplemente me dió pereza. Para la próxima visita.
Total, que esa tarde aprovechamos para subir al campanilo (9 euros) que tiene una vista completa de la ciudad, hacernos las fotos de rigor con la basílica de fondo y ver el café Florian y el Café Quadri. El primero uno de los antiguos de Europa, pero con unos precios imposibles. La primera vez que fuimos nos sentamos en su terraza y todavía estoy pagando el crédito por la consumición que hicimos. Eso si tienen cada uno una orquesta de varios músicos que da gusto oírlos. En el caso del Florian, un café que fué fundado en 1720 y por donde han pasado Casanova, Lod Byron, Proust, Goethe, Rousseau, Stravinsky, Modigliani, debe de tener algo especial. Pues tambien pasé yo, aunque sea por la puerta.
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Luego dimos un paseo hasta Rialto callejeando sin rumbo (bueno siguiendo las flechas que ponen Rialto). Mi mujer hizo uso de los Wc de pago que hay por el centro de la ciudad (cada pis 1.5 euros) . Para los muy meones conviene sacar la tarjeta que creo vale 9 euros. Con 6 meadas la amortizas.
Al final cenamos en el restaurante Ómnibus, pegado a Rialto en el Gran canal. Menú turístico sobre 20 euros. La comida corriente pero el lugar inolvidable, que al final es lo que importa. Uno se olvida lo que comió pero nunca donde lo hizo (ni con quien). (foto inferior)


Deciros lo que hay que ver en Venecia es una labor practicamente imposible. Hay tanto que ver que al final seria una lista interminable, pero os voy a dar unos consejos de lo mas importante y de lo que mas nos gustó.

Lo primero es repartirse los dias por barrios o Sestieres que llaman ellos.

Los sestieres son .

  • San Marcos , en el centro.
  • Cannareggio, al norte.
  • Santa Croce y San Polo hacia la derecha.
  • Dorsoduro en el sur.
  • Castello en el oeste.

Al día siguiente nos dirigimos al Sestiere de San Marcos para ver la Basílica y sus alrededores. La entrada a la Iglesia es gratuita (de lo poco que hay gratis en Venecia). Os recomiendo hacer una reserva por Internet y así no tendréis que hacer cola para entrar. Hay que especificar día y hora, pero el que controla la puerta ni lo mira. Imprimir el papel que desde la misma pagina de la Basílica y listo. De todas maneras reservar entre las 11.30 y las 12.30, que es cuando esta iluminada por dentro.
El otro truco es llevar una mochila y dejarla en la consigna (que es gratuita) que esta en la calle Basso (a la derecha de San Marcos mirando de frente). Os dan una especie de ficha y os saltáis la cola. Eso sí, llevar el papel un poco a la vista de la gente que está haciendo la cola, porque sienta como un pedo pensar que os estáis colando.
Una vez dentro podéis ver la famosa pala de oro que esta en el altar, pero le han dado la vuelta para poder verla solo desde atrás, previo pago de 2 euros (que listos). También se pueden visitar las terrazas de San Marcos (3 euros). Al final hay que pagar de todas maneras.
El Palacio Ducal, el uno de los sitios que uno no se puede perder. La belleza y el lujo de este lugar van en consonancia con el poderío que tuvo la republica Veneciana. Que salones, que cuadros, es imposible encontrar otro palacio de esas dimensiones con una pinacoteca tan espectacular. El salón principal es el mas grande del mudo no sustentado por columnas y en su momento una joya arquitectónica. Nosotros lo que hicimos es sacar la entrada para ver los “itinerarios secretos del palacio” (unos 15 euros) . Se puede reservar por Internet y hay recorridos en Ingles e italiano. Lógicamente lo reservamos en Italiano y la verdad vale la pena. Te explican como funcionaba el gobierno, los duces y ministros, como eran las habitaciones privadas y despachos, la sala de mapas, los calabozos para presos políticos y extranjeros (aquí estuvo casanova) y todo aquello que no entra en la visita del palacio.
. Dura una hora y media y luego continuas por tu cuenta viendo el palacio. Total, echas toda la mañana, así que nos fuimos a comer aunque estábamos empachados con tanta belleza y tanto cuadro. Esta zona que va desde la plaza de San Marcos hasta Rialto, ya os dije que es la más concurrida, pero no deja de ser encantadora. La pena es la marejada de gente que hay por todas las calles. Están llenas de restaurantes, tiendas de souvenirs y demás zarandajas. Pero es el precio que hay que pagar por estar en una de las ciudades con mas encanto del mundo.
Comimos en un restaurante pegado a un pequeño canal enfrente de un palacio renacentista. Parecería único, pero en esta ciudad como ese sitio hay 100. Pedimos el menú turístico (unos 25 euros), sino te dan un sablazo que te quedas temblando. La verdad que lo pagas a gusto.
Toda Venecia esta llena de Iglesias. No se cuantas habrá, pero creo que no menos de 80. Se ve que había dinero y que circulaba bien. Nosotros nos sacamos el Chorus Pass , que por 9 euros tienes unas 15 iglesias visitables, sino pagas unos 3 euros por cada una. Total que viendo tres ya lo amortizas.
Lo bueno es que tiene un horario de 10.00 a 18.00 continuado, en cambio las de entrada libre, pues abren según las da la gana. Algunas importantes no las pudimos ver porque cada una tiene el horario que quiere, asi que si pasas y está cerrada, luego ya es difícil hacer la misma ruta. Aunque hayas visto un montón siempre es bueno entrar, aunque solo sea para descansar y poder leer un poco la guía que todo buen viajero lleva consigo como una credencial.
Lógicamente muchas no tienen gran interés ,pero si que hay algunas realmente impresionantes. Vimos tantos cuadros y frescos de Tiziano, Tintoretto y Verones, que no se cuando tuvieron tiempo para dormir. La obra es incontable.
De esta zona nos gustó mucho la Santa Maria Formosa, San Lorenzo y la Pieta, ya os digo que muchas no las pudimos ver. Todo esto esta situado digamos a la espalda del Palacio. Lógicamente no perderse el famoso puente de los suspiros, que no tiene perdida porque hay un huevo de gente haciéndose fotos.
Luego esta la zona que va rodeando el Gran Canal. Por aquí también pulula mucha gente, pero menos que en la otra zona. No hay que perderse lo que ellos llaman campos, que son más que las plazas de toda la vida. La mejores las de San Stefano, Sant Angelo y la peor la de Manín, que edificaron un banco al principio del siglo XX y cagaron todo el entorno.
Interesantes el palacio del Bovolo, la Iglesia de San Salvador , San Moisé y el teatro de la Fenice. Nosotros entramos a verlo. Está remodelado porque se quemó hace unos años, pero es espectacular. El lujo, lo frescos, los salones y los baños (nos ahorramos 1.5 euros cada uno), pues vale la pena. La entrada no es barata (7 e) , pero por lo menos descansas un rato y participas de un lugar mítico donde estrenaron y cantaron los mejores artistas de todos los tiempos. A parte, yo soy siempre de la opinión que ya que estás, ver todo lo que puedas. Lo realmente caro es llegar, no estar allí. Y que luego alguien te diga la famosa frasecita de : Y no entraste en tal o cual sitio ???. Pues yo veo todo lo que pasa por delante mio, aunque sea un moñigo.
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Cerca de la iglesia de Santa Maria del Giglio (que se que entré pero ya no me acuerdo ni como era, de tantas que vi), está uno de los famosos traghetto gondole. Estas góndolas colectivas te pasan de una orilla a la otra del canal por 0.50 euros. Nosotros las utilizamos varias veces y muchas de ellas íbamos solas, aunque lo normal es que las ocupen 4-6 personas. No da tiempo ni para cantar media canción de O sole mio, pero te quitas el gusanillo de gondolerar. Para los que tengan interés lo normal entre 80 y 100 euros por una hora de góndola. A mí la verdad que no me hubiera dolido gastarlos, pero me palo que todo el mundo te mire cuando pasas. Lo veo demasiado turístico y artificial, pero no niego que tiene su encanto.

Caneraggio.

Es posiblemente el barrio mas autenticamente Veneciano. Por sus calles ves las pequeñas tiendas de ultramarinos, panaderias y comercios propios de gente que reside y hace vida en su barrio. Ves a los chavales jugando por las calles, además sin peligro , que no pasan coches ( hombre se pueden caer a un canal, no se ahogarán, pero con un poco de mierda si que salen). Vimos hasta un instituto que era un antiguo palacio. Que pasada. Me imagino que estará prohibido suspender ( por lo menos arte). Y lo mejor, muy pocos turistas. Aquí por lo menos te sientes un poco partícipe de la ciudad, y no un borrego mas con un plano y buscando un monumento.

Para acceder al barrio atravesamos por el traghetto de San Marcuola ( otra iglesia que no pudimos ver) , que teníamos justo en frente de nuestro hotel. Luego fuimos hacia la derecha a visitar el famoso puente sin barandillas, el único que queda en Venecia y que se encuentra en el Campo de la Misericordia al lado del Palazzo Lezze.
. Hicimos la foto de rigor y nos encaminamos hacia la izquierda para visitar la Iglesia de Santa Madonna dell Orto. Cosa que no pudimos hacer porque no habría hasta por la tarde. Por esta zona encontraréis la tasa de Tiziano. Tenéis que ir por la calle fundamenta dei mori y luego por la bocacalle due del Corti . No es fácil. Yo me perdí varias veces porque los mapas con tantos callejones a veces no coinciden las calles, pero preguntando se llega. De todas maneras, vale la pena, es un pequeño palacete que tuvo mejores épocas y que ahora esta en un estado de penoso abandono.
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Pegado encontrareis una pequeña placita (campo dei mori) y sus famosas estatuas.
Bajando ya hacia el gran canal pasareis por un par de canales importantes y varios sitios para comer o cenar con unos precios menos turísticos. Así que es una buena zona para repostar sin que te claven. A medio camino se encuentra el famoso ghetto judio. La palabra ghetto proviene del dialecto Veneciano y significa fundición de hierro. Resulta que cuando fueron confinados en el siglo creo que XVII, los recluyeron en esta zona donde justo existía una fundición. De ahí quedo lo de vivir en la zona del gueto y llegó hasta nuestro días, ya con otra repercusión.
La zona es interesante. Se ven los edificios mas altos de Venecia (lógicamente al tener poco espacio edificaban hacia arriba). De ámbito judío hay panaderías con pasteles y panes propios, locales judíos, tiendas con souvenirs ad hoc y alguna sinagoga. Por lo demás es un barrio normal.
Bajamos hasta una calle llena de comercios y puestos de fruta y verduras ( Rio terra Leonardo). En su momento fue canal y luego lo cubrieron para peatonalizarlo. Aquí encontramos el único Mac Donalds que creo que existe en la ciudad. Y por una vez en la vida, no entramos ni a comer un helado. Estos sitios son los comodines alimentarios en el extranjero, pero ya os digo, comer una hamburguesa en Venecia es un sacrilegio.
Esta calle os lleva hasta el puente Guglie ( por las agujas que tiene en el pasamanos) . Desde aquí se ve el puente de los tres arcos (el único que hay con esta forma) y el palacio Lobia. Este palacio era de unos catalanes, que aunque eran ricos al no ser venecianos no le dejaron construir en el gran canal y lo hicieron en el canal canareggio casi pegado al gran canal. Se dice que para impresionar a sus comensales utilizaban cubiertos de oro y después de la cena los tiraban por la ventana hacia el canal para presumir de riqueza. Lo que no sabian los invitados es que abajo estaban las góndolas de sus sirvientes recogiéndolos con unas telas. Ricos sí, pero no tontos.
Aquí abandonamos este barrio. Ya os digo, es una zona para pasear sin agobios y para observar como es la vida rutinaria de los venecianos. Por cierto, sin que se entere mi mujer, las chicas venecianas son guapísimas, me imagino que los chicos también, pero no me fijo tanto. Lo que s curiosos es que muchas llevaban gafas ( debe ser por ver tanta belleza).
Justo pegado al puente se encuentra una parada del vaporetto (creo que era el 2). Como estábamos ya cansados lo cogimos porque hace el recorrido inverso del gran canal.
Al salir al gran canal tuerce hacia la izquierda y rodea la isla saliendo por el canal de la giudecca. De esta manera aunque al principio la vista no es muy bonita (es una zona un tanto industrial), luego vas viendo la zona de Dorsoduro y terminas en el embarcadero de San Zacarias , al lado del Palacio Ducal. Situaros hacia babor (izquierda) para ver la vista, que es muy interesante y de paso descansas un poco los pies.
Iglesias de Cannaregio.
Bueno y con esto termina esta primera parte del relato. Sinó se hace demasiado larga.
Os amenazo con una segunda parte con los demas sestires : Santa Croce, San Polo y Dorsoduro. Os adelanto que son los que mas me gustaron.
Arrivederci.

copyright por Javier Adán

Lee del artículo original:
VENECIA. QUE VER.

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